 El control de ruidos está en boca de todos debido a los parámetros internacionales de control, situación que actualmente genera diferentes polémicas en la sociedad
española, más puntualmente en los profesionales del sonido que se están viendo afectados pues estas mediciones tienen que realizarse siempre en conformidad a una normativa europea y otra española.
Los sonidos graves son los que actualmente están generando la mayoría de problemas entre los vecinos; pero estos parámetros se han establecido con mediciones poco detalladas y esto significa que no hay un balance justo.
No se pretende estar en contra de todos los controles, es más, los limitadores de sonido establecen una medida muy positiva en los establecimientos, y su obligatoriedad es acatada por la mayoria de usuarios.
Pero la rigidez de las exigencias internacionales pueden llegar a convertirse en un verdadero problema pues los casos de licencias podrian enfrentar un periodo de desconfianza, pues las insonorizaciones que hasta ahora estaban siendo utilizadas pueden convertirse en obsoletas sin razon de peso.
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